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20110817

Rojo o azul.

Sobre esas cosas que hice cuando no entendía nada de la vida
Un poquito de mi alma todavía se retuerce. Ya pasaron casi tres años, tres. Pero yo me lo acuerdo todo como si hubiera sido ayer. Y de regalo de cumpleaños, solo puedo decirte perdón. Aunque no te llegue, aunque no lo leas, aunque nunca me perdones. 

Sobre mí, y mi obsesión con un poema de E.A. Poe.
...But our love it was stronger by far than the love
Of those who were older than we-
Of many far wiser than we-
And neither the angels in heaven above,
Nor the demons down under the sea,
Can ever dissever my soul from the soul
Of the beautiful Annabel Lee.

mi parte favorita.

Sobre lo que me tiene mal
Siempre lo supe. Es que personas como ustedes no cambian. Y ayer descubrí que no me interesa que cambien, porque yo cambié.



Dejando de lado el sentimentalismo, terminé de ver Teen Wolf. Y como que arruinaron un poquito el final, pero aún así, es la mejor serie que ví en mucho tiempo. Todos los capítulos son buenos, y todos los personajes tienen algo interesante. Aguante Stiles, though.


Por último.
Remontar el barrilete en esta tempestad sólo hará entender que ayer no es hoy. Que hoy es hoy y que no soy actor de lo que fui. 
 No puedo dejar de escucharla, no puedo. Me tiene atada a tus dedos de guitarrista de banda rasca. Pero atada, al fin.

20110812

Uno. Dos. Ultraviolento.


No vengas, te conjuro, con tus piedras;
con tu vetusto horror con tu consejo;
con tu escudo brillante con tu espejo;
con tu verdor insólito de hiedras.
En aquel árbol la torcaza es mía;
no cubras con tus gritos su canción;
me conmueve, me llega al corazón,
repudia el mármol de tu mano fría.
Te reconozco siempre. No, no vengas.
Prometí no mirar tu aviesa cara
cada vez que lloré sola en tu avara
desolación. Y si de mí te vengas,
que épica sea al menos tu venganza
y no cobarde, oscura, impenitente,

agazapada en cada sombra ausente,
fingiendo que jamás hiere tu lanza.
Entre rosas, jazmines que envenenas,
¿por qué no te ultimé yo en mi otra vida?
Haz brotar sangre al menos de mi herida,
que estoy cansada de morir apenas.


poema al rencor, de Silvina Ocampo.